Obviamente, nunca puede haber "justicia
social" sin una educación superior,
universitaria, al alcance de todos: Perón,
el Padre de la Justicia Social, fue quien permitió
que todos pudieran acceder a ella suprimiendo
los aranceles que hacían de unos pocos
los "elegidos" y de la mayoría,
proscriptos.
Causa gracia que todos los partidos políticos
tradicionales que se llenan la boca hablando
de la gran reforma de los años de las
matanzas obreras no "recuerdan" esa
simple y tan eficaz medida del creador del Justicialismo,
que permitió que de la noche a la mañana,
miles pudieran acceder a esa mirada universal
que permite dominar a la realidad, más
cuando es injusta.
Entre esos "gorilas de raza", se
destacan los patéticos creadores de bibliotecas
para pobres, que soñaban con una clase
obrera entretenida leyendo novelas de proto
o post - marxistas, de sus mutaciones "lights"
o cualquier engendro utópico que les
diera como única posibilidad de mejora
, "un paraíso diseñado especialmente
para ellos".
En especial, aquél histriónico
personaje que se caracterizó por escribir
e imaginar muchas cosas - para no realizar ninguna
- y por representar gozoso a los usurpadores
genocidas - que masacraron al Pueblo Argentino
en 1955 - como embajador en otro país.
Sus devotos seguidores - de tal palo tal astilla
- hoy reniegan de Sarmiento y se empeñan
en ser tan malvados como "Harry Lime"
, el personaje que interpreta el extraordinario
actor-director Orson Welles en la película
"El Tercer Hombre", dirigida por Carol
Reed, basada en un libro y un guión de
Graham Greene y con la inolvidable música
de cuerdas de Anton Karas.
¿Por qué era tan malo "Harry
Lime"?
Porque traficaba penicilina adulterada. Una
variante de "reemplazar la Universidad
Nacional por una academia de corte y confección
de bombachas de campo" - educación
superior por información chatarra - pero
con el placebo de hacer los modelos con una
computadora personal, para que los imitadores
de "Harry" expliquen su "proyecto",
repitiendo como loros barranqueros la muletilla
de la incorporación de la informática
en los estudios superiores.
Uno tiene siempre la pretensión de enfrentarse
con el Mal, con mayúsculas, pero la realidad
nos muestra que el Maligno no suele perder el
tiempo ayudando a discípulos - para nada
angélicos - de poca monta.
Por eso debo corregirme, quienes se empeñan
en destruir el Proyecto de la Universidad Nacional
de Almirante Brown, ni saben quien fue, ni quieren
parecerse a "Harry Lime".
Solo quieren satisfacer su ego de almacenero
de paso.
Su héroe no es otro que el Manolito
de Quino: No buscan más educación
para los chicos, más salud para todos,
sólo sueñan, sólo se conforman
con venderles la comida.
Y, si es cara, y poca, mucho mejor.