Los cortocircuitos iniciales entre el ex gobernador
Felipe Solá y Francisco de Narváez,
que amenazaban con poner en duda la flamante
alianza, se zanjaron por lo menos en los mediático,
tal vez empujados por el macrismo que quiso
unificar criterios y también criticó
el proyecto.
Solá
cuestionó la intención oficial
de adelantar las elecciones parlamentarias y
remarcó que "la actitud del Poder
Ejecutivo es algo que implica la palabra trampa".
El ex gobernador se quejó porque la oposición
"no tendrá tiempo para formar consensos
y para armar sus listas a través de internas".
A
la vez, criticó que el oficialismo "trampea
a los ciudadanos que no están politizados
y no saben de qué se trata esto. Teníamos
la intención de discutir la boleta única,
pero no vamos a poder discutir sobre el mejoramiento
de las elecciones, queda la impresión
de que eso tampoco importa".
Del
lado de la Coalición Cívica, las
críticas fueron muy duras y apuntaron
a la institucionalidad. El presidente del bloque
de senadores de la fuerza en la provincia de
Buenos Aires Javier Mor Roig, dijo que el proyecto
es "una nueva señal de que este
Gobierno sigue en contra de las instituciones".
En
ese sentido, Mor Roig consideró que esta
decisión es "una desprolijidad,
porque si los comicios de hace dos años
fueron lo que fueron, totalmente desordenados,
en 90 días poco y nada se puede hacer
para que haya comicios realmente impecables
y transparentes como la ciudadanía merece".
"Esta
convocatoria es realmente inconsulta y, si realmente
entienden que la crisis obliga a efectuar este
tipo de adelantamiento, debieron promover desde
el Gobierno nacional un debate y una ronda de
consultas con los partidos políticos",
subrayó Mor Roig.