Cada vez más unidos por ese sentimiento
de pertenencia que nace de las necesidades compartidas,
los vecinos que realizaron la toma de tierras
en las cercanías del barrio "Los
Pinos", en Longchamps, avanzan en la organización
del lugar, gracias al trabajo diario que intenta
suplir las urgencias. Ya sea para organizar
la comida o para hacer un censo educativo, cada
una de las 300 familias que forman parte del
asentamiento se turnan para llevar adelante
una tarea que hasta ahora cuenta con poco apoyo
oficial y mucho empuje del resto.
A
un mes de la aparición de las primeras
casas, los vecinos siguen trabajando para lograr
una expropiación de las tierras, abandonadas
por 40 años, y así sentar las
bases del futuro barrio.
En
diálogo con Política del Sur,
Nora Pereyra, delegada de las familias, adelantó
que esta semana "habrá una reunión
con autoridades municipales" y confirmó
que en busca de apoyos realizarán un
festival cultural en el lugar, que se realizó
al cierre de esta edición. "Hasta
hoy mantuvimos reuniones con autoridades del
municipio de Almirante Brown, con las cuales
abrimos una mesa de diálogo, y con legisladores
de la provincia de Buenos Aires", dijo
Pereyra.
Además,
la líder barrial anunció que en
estos días se realizó un censo
educativo y sanitario para conocer la realidad
social que viven las familias que ocupan los
terrenos. "Tomamos tierras porque nos vemos
afectados por la desocupación, la marginación
que día tras día socava gran parte
de nuestra vida", criticó Pereyra.
En
cada reunión, se profundiza la idea no
sólo de fundar un barrio, sino de hacerlo
sobre las bases de solidaridad y trabajo comunitario.
"Nuestra idea es construir un proyecto
para el barrio, que abarca desde un centro cultural
y jardín, con apoyo escolar, merendero,
comedor, actividades culturales, una salita
de primeros auxilios", se afirma en un
comunicado enviado en vísperas del aniversario.
Festejo
comunitario
Los terrenos tomados, de unas 20 hectáreas,
están ubicados en la calle Espora y Ezeiza,
y desde febrero hubo dos intentos de desalojo
por la policía. Al parecer, los terrenos
tienen dueños y ellos reclaman que sea
el municipio quien gestione su compra para luego
entregarla a los vecinos. "Nosotros le
pedimos al municipio los datos catastrales,
hace 40 años que están abandonados
estos terrenos, la gente denunció muchos
delitos, y ahora no tienen ningún servicio
para vivir dignamente, ni iluminación
hay", expresó Pereyra.
Para
este primer aniversario, los habitantes de la
toma organizaron un festival cultural, que se
realizaba al cierre de esta edición,
con la idea de profundizar la organización
y el apoyo a los vecinos. "Estamos trabajando
como si el barrio estuviera formado y fundado,
como si ya fuéramos una agrupación
vecinal", se entusiasmó la delegada.
"En
este trabajo, sostiene Pereyra, se lograron
cosas casi impensadas, uniendo a las comunidades
que tienen representación en el lugar.
Es muy lindo ver cómo bolivianos, paraguayos,
uruguayos y argentinos trabajamos en común
por el bien del barrio, dejando a un lado algunos
resentimientos que siempre se dan en una sociedad
que está bastante acostumbrada a la xenofobia."
"Esto
se plasmó en un encuentro inédito
donde las comunidades expusieron sus comidas
típicas, sus bailes, que se repitieron
en el festival cultural. Todos juntos, todas
las banderas, por la organización del
barrio", concluyó Pereyra.